Mano Blanda Contra la Delincuencia
A lo largo del tiempo hemos sido testigos de los pocos castigos que deben afrontar algunos delincuentes.
Son reiterados los casos de antisociales que llegan a la fiscalía y no tardan en salir. Es la llamada puerta giratoria. Es como si los delincuentes creyeran, de cierta forma, que son casi inimputables.
En muchos casos de ilícitos, son las mismas personas las involucradas; son personas con extensos prontuarios policiales.
Es tal la falta de respeto de estos individuos hacia las autoridades que, incluso, aumentó el número de menores de edad que cometen seguidamente algún ilícito.
En el año 2002 comenzó su aplicación la Reforma Procesal Penal, lo que se consolidó el 2005. Esta es una nueva ley que traería cambios a la Justicia chilena; pero hasta el momento el panorama es el mismo.
Los cambios afectan a las facultades de los fiscales, jueces y testigos, pero en cuanto a gente procesada y condenada, no se ve cambio alguno.
Según la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile BCN el sistema antiguo tuvo una tasa de condena de 25% de los casos, mientras el nuevo tuvo sólo 13,6%.
Esto avala la suerte de mano blanda que existe en Chile con la mayoría de los delincuentes que, cada vez más, pierden el respeto por las autoridades, la Ley y por las personas en este país.
Mientras no se apliquen castigos a los infractores, el número de actos ilícitos seguirá creciendo.
Mientras no se infunda respeto por parte de las autoridades la historia no tendrá cambio alguno.
La gente inocente tendrá que seguir presa del miedo mientras esta situación no se arregle.
No sabemos por cuánto tiempo más viviremos esta realidad: antisociales que cometen ilícitos sin pudor alguno. Que entran y salen por esta puerta giratoria.
Sólo queda esperar el cambio y que, de una vez, se imponga una mano firme, una mano dura contra la delincuencia.
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